Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
La iglesia de San Antonio de Padua se levanta junto al gran mausoleo erigido en memoria de los legionarios italianos fallecidos durante la guerra civil española. Ambos edificios responden a un proyecto unitario diseñado por el arquitecto navarro Víctor Eusa en 1940 y completado unos años más tarde, en 1944, con el edificio del convento-residencia de los Padres Capuchinos, congregación que atiende tanto el mausoleo como la iglesia, con rango de parroquia independiente desde el 31 de marzo de 1965. El programa de este conjunto de carácter simbólico se divide en dos cuerpos diferenciados estilísticamente y dispuestos perpendicularmente entre sí. El cuerpo que contiene el mausoleo se desarrolla a lo largo de un eje paralelo al paseo Cuellar y está formado por una torre-osario de cuya base arranca un pórtico formado por cuatro grandes arcos de medio punto, que configuran el acceso monumental al recinto. La entrada a la torre se sitúa entre los dos arcos centrales del pórtico, más separados que los laterales para configurar un espacio de acogida. Frente a dicha entrada se dispone un espacio ajardinado cuyo diseño geométrico continúa las líneas compositivas del pórtico. La torre-osario y el pórtico se revisten exteriormente con grandes bloques de granito que dotan al conjunto de una apariencia solemne y acorde con su carácter castrense. En su interior se dispone una pequeña capilla funeraria que ocupa la base de la torre, mientras que una suave rampa escalonada helicoidal da acceso a los enterramientos en plantas alzadas, dejando en el centro un espacio libre sobre la capilla funeraria que se prolonga hasta la cubierta, desde donde se ilumina cenitalmente. Completa el conjunto la iglesia propiamente dicha, desarrollada a lo largo de un eje perpendicular al paseo que parte del centro del pórtico. En su interior, una amplia nave jalonada por arcos fajones continúa la composición del espacio exterior. Las fachadas de la iglesia se realizan con ladrillo caravista combinado con piedra en zócalo, aleros y otros elementos puntuales. Los alzados presentan una composición ecléctica con numerosas referencias a la arquitectura tradicional aragonesa. Junto a la fachada sur de la iglesia se adosan los despachos parroquiales con un acceso independiente entre el templo y la torre.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002